"Son 400 pesos por mes, por persona". El mensaje de facebook cayó como un balde de agua fría a estos tres seres vivos que estamos rozando el lumpenaje. Tres jóvenes profesionales o a punto de serlo se avivaron tarde. Era agosto y con mi novio y una amiga habíamos decidido comenzar a tomar clases de inglés. Para no perder el ritmo, para tratar de mejorar el currículum, en fin vaya uno a saber porque, pero nos pusimos la exigencia de aprender la lengua anglicana.
Nos hicimos los exquisitos y buscamos en esos grupos de facebook que venden desde caniches hasta sedas de la India, una profesora particular que pueda venir a enseñar a casa dos veces por semana. Ilusos. I-lu-sos. Era lógico que nos iba a salir más caro que una negra con pito (como diría mi abuela)
Es así, como por alguna investigación fraudulenta de mi amiga caímos en un instituto que, según su nombre indica traducido al castellano se denominaría "Chicle". Allí donde van a aprender inglés los "Jóvenes profesionales".
Ese lugar, convertido en centro del saber extranjero está situado en una vieja casa chorizo del casi centro. Tiene puertas y paredes decoradas en tonos claros y viejos (rosa viejo, verde viejo y algún que otro durazno) que no son de mi agrado. Más bien me deprimen. La decoración es casi barroca. Pertenece a tres maestras y como es de conocimiento popular las maestras decoran todo con flores, mariposas de papel crepé y lienzo ecológico. A veces cuando mi imaginación vuela pienso que las maestras deben tener la cortina del baño de su casa hecha de lienzo ecológico y papel crepé (Pero eso es tema aparte)
Atienden de 18 a 21 hs y resulta ser una extensión del kinder. Allí, los padres depositan a sus niños para que aprendan y nos rompan la paciencia a los adultos con canciones como "It's rainy, It's claudy", mientras tratamos de asimilar los pronombres posesivos, al tiempo que escuchamos esas horribles voces de pitos.
Así, transcurrimos el año entre las criaturas, el verde aceituna de la pared, las mariposas y flores. Aprendimos, sí, eso no lo niega nadie. Pero... he aquí la cuestión. Dividieron el exámen final en tres partes, como si fuéramos parte del kinder y encima pagamos la cuota de diciembre por tres clases como tres pelotudos.
Pare de sufrir
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